En torno a la terapia


Lo que pasa en la consulta

El trabajo como psicóloga clínica es un trabajo solitario, quieto,  silencioso, y enormemente rico en experiencia. Ante mis ojos y oídos desfilan día a día historias distintas, historias similares, historias extrañísimas o duras, hermosas también; discursos  y preguntas, soluciones, emociones, gestos, llantos, risas  y gritos; movimientos complejos que realizo yo y que realiza mi paciente para mejorar la situación de vida que se presenta, o a veces para simplemente llorarla al fin.

Tengo un lugar privilegiado de saber, pero también de sentir, porque el único modo en que puedo trabajar con alguien es reconociéndome en esa persona en algún punto, y tengo que recurrir a todo mi repertorio de vida, de emociones y vivencias, para decir, ah, ya sé de qué me está hablando, aunque tengo que vestir ese recuerdo con los colores y entonaciones del otro, hasta ver exactamente de qué se trata y entonces entender qué es lo que necesita que sea diferente y entonces buscar la estrategia que ayude a modificar la situación que complica o duele.

Y todo esto pasa entre cuatro paredes, mudas, testigos del dolor y de la reflexión, testigos de lo cotidiano, de lo divertido, de  lo vergonzoso, de lo copuchento y de lo íntimo, paredes que a veces se abren para que entren mis colegas con las que periódicamente supervisamos, es decir, revisamos las historias y  hacemos juntas el ejercicio de entender y buscar un camino de cambio. Nos acompañamos también en los procesos, los vamos siguiendo y observando en conjunto. Y así, las experiencias se suman, y podemos mirar algunos patrones, y compartir estrategias, y proponer soluciones, o miradas, o intervenciones.

Entonces, porque seguro que todos podemos reconocernos en distintas situaciones,  he pensado en escribir todas las semanas sobre lo que pasa en la consulta: un tema que hayamos trabajado en distintas ocasiones; algunos puntos particulares para reconocer cuando algo se vuelve problemático;  las preguntas que me hago enfrentada a los pacientes, y algunas estrategias para encontrar soluciones. Y lo que se me vaya ocurriendo.
A.R.

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